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Emilio Balcarce:
88 años de talento
Por Enrique Snider, especial para Let'sTanGO!
Mientras
dirige, suele girar su torso y cruza una mirada cómplice con el público,
reforzando el lazo poderoso e invisible que los une. Es el vínculo que
genera el maestro Emilio Balcarce al frente de la Orquesta
Escuela de Tango, con una admirable dedicación al trabajo y una
constante preocupación por la calidad.
De mirada franca, palabra cálida, trato amistoso, el maestro demuestra su talento y su virtuosismo dirigiendo la orquesta, tocando como bandoneón solista y haciendo arreglos de sus propios temas.
En la trastienda, sus alumnos de la Orquesta Escuela, con más
de 50 años de diferencia, lo admiran, respetan y siguen la senda de
cariño y afecto que don Emilio marcó a lo largo de sus 88 años, que
cumplirá este 22 de febrero.
Su primer instrumento fue el mandolín que estaba en su casa natal.
Enseguida pasó al violín, con el que se caracterizó durante la
mayor parte de su trayectoria artística. En los últimos años tomó el
bandoneón entre sus manos y, por su virtuosismo, quien no sepa de su
historia violinística pensará que no hubo antes otro instrumento.
Asumió la dirección de la Orquesta Escuela en 2000, con todas las ganas y preocupado sólo por el reto que esto significaba. El entusiasmo pudo más: escribió varios arreglos para la agrupación y le dedicó un tema: A la Orquesta Escuela.
Vecino de Villa Urquiza, ciudadano ilustre de ese barrio y de
la ciudad de Buenos Aires, se hace difícil pensar en la Orquesta Escuela
sin su consejo, sin sus indicaciones, sin su palabra, siempre acertada.
La Transa, Bien Compadre, De Contrapunto, La Bordona, quizá
sus temas más populares, son perlas destacadas del repertorio de la
agrupación que dirige. Y Mal de Amores, de Pedro Laurenz, se
interpreta hoy con un arreglo que escribió para la orquesta.
Cada presentación es seguida por un público fiel, una barra que busca aquel gesto cómplice, el vínculo que trasciende los sonidos y que se perpetúa en los aplausos y los vítores.
Emilio Balcarce:
88
years for talent
By Enrique Snider, special for Let'sTanGO! He usually turns to glance at the audience while
he's conducting, strengthening the powerful and invisible bond that
connects him with the people. A link that maestro Emilio Balcarce generates
every time he is conducting the Orquesta Escuela de Tango (Tango School
Orchestra), with an admirable dedication to work and a constant worry
about quality.
With his frank look, warm words, and friendly manners, the maestro shows his talents and ability to conduct the orchestra, playing the solo bandoneon and making arrangements on his own compositions.
Backstage, his pupils at the Orquesta Escuela, who are more than 50-year younger, admire him, respect him and follow the path of affection that Don Emilio marked during his 88 years of life he's about to celebrate next February 22.
The first instrument he played was the mandolin from his birth-home. Soon, he played the violin, which characterized a great part of his career. In the last years, he took the bandoneon between his hands and, due to his talent; those who don't know about his past with the violin might think there were no other instrument before.
He assumed the conduction of the Orquesta Escuela in 2000, with enthusiasm and worried about the challenge it meant. But the enthusiasm was stronger: he made several arrangements for the band and dedicated a theme to the orchestra: A la Orquesta Escuela.
It's difficult to think about the Orquesta Escuela without the advice, the indications, and the right words given by this fellow citizen from Villa Urquiza, who has been declare illustrious citizen of his neighborhood and the city of Buenos Aires.
La Transa, Bien Compadre, De Contrapunto, La Bordona, maybe his most popular themes, are precious pearls in the repertory of the orchestra he conducts. And Mal de Amores, by Pedro Laurenz, is performed nowadays with an arrangement made by Balcace for the orchestra.
Each performance is followed by a faithful audience, a gang that looks for that accomplice gesture, a link beyond sounds, a relationship that continues in the applauses and the acclamations.
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