Gotán Project:

Lejos de la identidad, cerca de la vanguardia


Gotán Project vino desde París a presentar su disco. El año que viene actuarán en Buenos Aires.

Por Marcos Caruso

Una contundente base rítmica; algunos arreglos de cierto buen gusto; temas emblemáticos y el inconfundible sonido del bandoneón. Algo más, o tal vez un poco menos, podría ser la síntesis del llamado tango electrónico.
Sin abrazarse a corrientes tradicionalistas ni embanderarse con todo lo que parezca innovador, el planteo que surge es si, efectivamente, el tango electrónico refleja la identidad porteña.
La calidad de los nuevos músicos y del estilo hacia el cual se inclinen, como quiera llamársele, queda en manos de los críticos, de los oyentes y del tiempo.
La música es un elemento sustancial en la cultura e identidad de los pueblos. El tango lo es de Buenos Aires. Sólo ejemplos: Troilo, Salgán, el Sexteto Mayor, Piazzolla, Federico, cada cual con su estilo, reflejan Buenos Aires. Son sentimiento, son entraña porteña. Quien los escucha, recrea Buenos Aires.
¿Cuál es la imagen que se asocia con el tango electrónico? La imagen de una época, no de la ciudad. Nada demasiado profundo, ni con mucha raíz. Una música liviana de equipaje sentimental. Una gaseosa light, y si es importada, no interesa.
Detractores y defensores del tango electrónico tiran de las mangas de Astor Piazzolla y cada uno quiere llevarlo para su molino. El gran quiebre que provocó el temperamento musical de Piazzolla, su genio, generó un vacío tan grande, tan profundo, que ahora se lo quiere llenar con el tango electrónico. Habrá que apelar, entonces, al sentimiento, y ver si la emoción que genera Invierno Porteño es comparable a lo que provoca el mejor tema de tango electrónico. ¿No se lo quiere poner a Piazzolla en el tapete? Pues bien, es momento de escucharlo a Troilo en Quejas de Bandoneón, y que el estómago se anude en el solo que ejecuta Pichuco. En estos dos simples ejemplos entra más de identidad porteña, mucho más, que en todo un festival de tango electrónico.

Cuestión de identidad

En el jazz sigue habiendo espacio para Armstrong, para Parker, para Joe Lovano o Marsalis. No hay problema, entonces, para la convivencia de Di Sarli, Troilo, Piazzolla y el tango electrónico.
La identidad porteña es otra cosa. Y otra cosa es la búsqueda experimental que empezaron en 1999 tres músicos: Eduardo Makaroff, un argentino que se aproximó al tango hace poco más de una década; Philippe Cohen Solal, un francés ensimismado en "su" tango, y Christoph Müllen, un suizo alemán que suele llegar tarde, acaso para confirmar que el resto de los suizos son puntuales. Dicen de sí mismos que crearon la música electrauthentica. El trío es Gotán Project.
Residen en Francia (donde alguna vez se bailó El escondite de Hernando confundiéndolo con el tango) y cada vez que se presentan convocan multitudes. Dicen que su música no tiene un fin comercial, sino experimental. Experimentan cómo hacer cada vez más seguido música de películas, por ejemplo, amparados en un fructífero 2002, cuando su CD La Revancha del Tango fue elegido como uno de los mejores del año por los críticos de la BBC (British Broadcasting Corporation).
Vendieron un millón de discos compactos en todo el mundo. Realizaron más de 200 presentaciones en Europa y también estuvieron en Brasil. El año que viene prometen estar en Buenos Aires. En esta oportunidad vinieron a lanzar su disco con Random Records, a visitar la ciudad y, según Phillippe Cohen Solal, a "escuchar cómo suena Gotán Project en esta ciudad".
"Esto es arte, no es un Boca-Ríver", dispara Makaroff cuando se les comenta esa suerte de paternidad que le endilgaron respecto del tango electrónico. "No queremos marcar competencias. Lo nuestro es la búsqueda, la investigación y la experimentación underground".
El trío no se considera un grupo de tango: "Venimos de la música electrónica y nos impactó el tango, una de las músicas más hermosas. Es importante que otros grupos en la Argentina también estén haciendo cosas y están tratando de encontrar su estilo. Hay un movimiento joven que quiere hacer cosas nuevas, sería interesante que logren sus propios sonidos. Es importante que la gente vuelva al tango, que no estemos solos, pero queremos escuchar cosas creativas y con personalidad fuerte".

Anclados en París

Para Cohen Solal, París es la ciudad que atrae a los tangueros y el tango es, para él, "el Diablo de París". Y esa ciudad ombligo algo tendrá, según el francés: "No es casualidad que Piazzolla haya ido a París, que la mayoría de los artistas argentinos hayan pasado por mi ciudad y que haya tantos argentinos en París", afirma con su mejor aire parisino.
Lejos de la rigidez extrema de los tangueros tradicionalistas, las voces de Gotán Project son un espejo de nuestra época: "Es muy interesante llevar el espíritu del tango a lugares donde la gente lo baila con reglas menos estrictas que acá", resume Phillippe. Y rematan: "Es nuestro mayor orgullo, que el tango y la electrónica se fusionen".
Eso les da pie para que, por ejemplo, en su tema "El capitalismo foráneo", la voz de Eva Duarte zumbe cada tanto "El capitalismo foráneo… El capitalismo foráneo…", como única letra del tema. No es letra, es sólo un sonido más que se suma a la canción.
"Es verdad -dicen-, se abrió un nuevo género que lleva al tango a las computadoras y al sampler. Estamos contentos con esta novedad".
Satisfechos con su producto, destacan que sus discos tienen la identidad (tal vez la identidad de la época, como se ha dicho) y expresan que Piazzolla, Troilo y el percusionista Domingo Cura fueron algunos de sus inspiradores, y que en su música confluyen el jazz, el tango, la música de películas y otros géneros. "Es como con la cocina: no por mezclar muchos ingredientes sale un buen plato".

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