El último bandoneón

Encuentro con el porteño

Por Marcos Caruso

El film de Alejandro Saderman, la búsqueda de una bandoneonísta de un instrumento Doble A, le permite al espectador acercarse a la realidad cotidiana del ciudadano de Buenos Aires y su amor por el tango.

Búsquedas. Una búsqueda dentro de otra, como las matrioshkas. Acaso pueda definirse así la película El Ultimo Bandoneón, del director Alejandro Saderman, estrenada en los cines porteños.
Y en esas búsquedas personales que encaran los personajes, el porteño reconoce, a veces un poco, a veces mucho, su identidad, y entonces la emoción acapara a todos.
Historias concatenadas, a caballo de la realidad y de la ficción que van trazando con delicadeza la cultura porteña, la pasión y la emoción natural, sin estridencias, que el habitante de la ciudad tiene con el tango.
Y cada uno de los que aparece en el film está unido por el hilo del bandoneón, el elemento central, un protagonista más, dándole humanidad al instrumento, porque, como dice el músico Rodolfo Mederos, uno de los personajes centrales de estas búsquedas, el bandoneón "respira, tiene aire adentro; condición humana".
La historia concentra tango, nostalgia y la vida íntima de los porteños. Podría decirse que Saderman, luego de vivir 30 años en Venezuela, necesitaba de esta película para reencontrarse con su ciudad, para recorrerla, con emoción, de la mano del tango. Todos los personajes son reales y se interpretan a sí mismos: Marina Gayotto, una buscadora de su destino en la gran ciudad que ahora necesita encontrar el Alfred Arnold, ese Doble A original, que le dé un lugar en la fila de bandoneones de la orquesta de Rodolfo Mederos, un buscador de jóvenes talentos para integrar el grupo y que, tangencialmente, busca homenajear a viejos bandoneonístas (Gabriel Clausi, Marcos Madrigal. Luis Masturini, Miguel Mastantuono y Luis Aníbal) que se juntan, de puro gusto, en un lugar de la calle Simbrón, en Villa Devoto.
Y siguen las necesidades de encontrar: los luthiers, con el deseo de que su arte no desaparezca; el japonés, en su afán de experto en instrumentos; los personajes de la milonga y el deseo subyacente que los empuja.
"Estas búsquedas -señala Saderman- son un pretexto para mostrar el universo del tango. Muchas de éstas son subtramas que se fueron dando durante el rodaje, que se construye sobre las realidades de los personajes".
Y así surge una breve y apasionada historia social, cultural y, también, técnica del tango, con una pátina que hace recordar a Buena Vista Social Club y, en cierto sentido, a la novela de Tomás Eloy Martínez, El Cantor de Tango.
Sonríe Saderman, y explica: "Al igual que con Rodolfo (Mederos), con Tomás me une una vieja amistad. Y nos contábamos en forma paralela nuestros proyectos, hasta que un día recibí un mensaje de él donde me decía: Bueno, basta, vamos a terminar mezclando tu guión con mi novela. Con Rodolfo, en cambio, sí nos necesitábamos para llevar adelante esto, porque la coyuntura actual del tango hoy es muy importante".
Desde que plasmó la idea hasta la edición final pasaron cuatro años de trabajo. "El rodaje era a toma única porque trabajábamos con la realidad, les planteaba lo esencial de la escena, simplemente, y todo se realizó con dos cámaras". Así se trazó una ruta de seres que sorprenden, con los que uno se refleja, se encariña y acepta la seguidilla de historias mínimas, emotivas, muy cercanas a lo cotidiano, en el polo opuesto de los shows for export.
Hay una crítica al tango acrobático, pero, dice Saderman, "hay que reconocer que gracias a esas acrobacias el tango fue puesto otra vez en el candelero. Y ahora los turistas se están dando cuenta de que una cosa es lo que ven sobre el escenario, y otra muy distinta lo que se ve en las milongas".
Reconoce que encarar una filmación de este modo es correr un riesgo. "Fueron 25 días de rodaje y, al finalizar, tenía 120 horas de material, cuando lo normal es tener 15, 20 horas. Se debe, también, a los diversos niveles narrativos: están la anécdota, el proceso de la formación de la orquesta de Mederos, la milonga, los luthiers. Lo delicado fue ensamblar cada uno de esos elementos y que no se percibiera una separación entre lo que es ficción y realidad. Con todo lo que sobró me gustaría hacer una miniserie para televisión, porque quedaron muchas imágenes, entrevistas a luthiers y otras sobre el mundo de las muchas milongas que existen.

El último bandoneón. Estreno en cines: Jueves 19. 35 mm - color – 82 min. Web
. Director: Alejandro Saderman. Elenco: Rodolfo Mederos, Marina Gayotto. Director de Arte: Carlos Di Pasquo . Productor: Marcelo Altmark . Vestuario: Mary Lean . Guión: Graciela Maglie / Alejandro Saderman . Edición: Fernando Felicioni . Dirección de Producción: Florencia Fossati . Sonido directo: Vicente D´Elía. Director de fotografía: Miguel Abal. Diseño de sonido: Gaspar Sheuer / Diego Martínez. Cámara: Miguel Abal / Federico Gómez . Música: Rodolfo Mederos. Coproducción argentino – venezolana.



The last bandoneon

Encounter with the porteño

By Marcos Caruso

The film by Alejandro Saderman, about the search for a "Doble A bandoneon" player, allows the audience to approach to daily reality of Buenos Aires citizens and their love for tango

Searches. A search inside a search, just like a Matrioshka. Maybe this is a good definition for the film The last bandoneon, by director Alejandro Saderman, released these weeks in Buenos Aires theaters.
And in those personal searches held by the characters, the porteño recognize -sometimes, a bit; sometimes, a lot- his own identity, and then, emotion overcomes.
Stories linked together, on reality and fiction, tracing with delicacy the porteños culture; that passion and natural emotion, without stridencies, that B.A. citizen feels about tango.
And every character in the film is connected to a bandoneon; the central element, a protagonist, and this makes the instrument human, because -as musician Rodolfo Mederos says in the movie- the bandoneon "breathes, has air inside; a human condition".
The story concentrates tango, nostalgia and intimate life of porteños. It could be said that Saderman, after living 30 years in Venezuela, needed this movie to reencounter his city, to stroll around it, with emotion, holding tango's hand.
All the characters in the film are real and act themselves: Marina Gayotto, a searcher of her destiny in the big city who now needs to find the Alfred Arnold, that original Doble A, which gives her a place in the bandoneons line of Rodolfo Mederos' orchestra. Mederos, himself, is a searcher of young talents to include in his band, and eventually wants to tribute to old bandoneon players -Gabriel Clausi, Marcos Madrigal. Luis Masturini, Miguel Mastantuono and Luis Aníbal-, who meet at a place located on Simbron street, in Villa Devoto neighborhood.
And then, there is a need to find instruments' makers, who fight so their art don't disappear; the Japanese, in his will of instrument expert, milonga's characters, and the subjacent wish that encourages them.
"These searches -Saderman remarks- are the excuse to show the universe of Tango. Many of these are sub-plots, which were born during the shooting, constructed over characters' realities".
And this is how a short and passionate social, cultural and also technical story of tango is told, with a gloss that brings Buena Vista Social Club to memory and -in a certain way- the novel by Tomás Eloy Martinez, The tango singer. Saderman smiles and explains: "As with Mederos, I had a strong friendship with Tomás Eloy Martinez. We used to talk about our projects, until one day I received an email from him telling me: 'Well, stop, we'll end up mixing your script with my novel'. On the other hand, with Rodolfo Mederos we needed each other to realize this movie, because tango juncture is very important nowadays".
Four years of work went through from the original idea to the final edition of the film: "The shooting was by one shoot because we worked with reality; I settled just the essential of the scene and everything was done with only two cameras", Saderman explains the how he traced the route of beings that surprise and make oneself to feel reflected in them; lovable characters that invite to accept the series of minimal and emotive stories, so close to daily life, in the opposite pole of for export shows.
There's a critic to acrobatic tango but, as Saderman says: "We have to recognize that thanks to those acrobatics tango has been lighted again. And now tourists are realizing that one thing is what they see over a stage, and a very different one is what you see at the milongas".
He acknowledges that facing a filming in this way is a great risk. "There were 25 days of shooting and, at the end; we had 120 hours of material, when the normal thing is to have 15 or 20 hours. This is also due to the several narration levels: the anecdote, the process of formation of Mederos' orchestra, the milonga, and the luthiers. It's very delicate to ensemble each one of these elements without showing a separation between fiction and reality. With all the spare material I would like to make a TV series, because there are so many images, interviews, and other features on the world of the milonga".

El último bandoneón. Release: Thursday 19. 35 mm - color – 82 min. Web. Director: Alejandro Saderman. Cast: Rodolfo Mederos, Marina Gayotto. Art director: Carlos Di Pasquo . Productor: Marcelo Altmark . Costume: Mary Lean . Script: Graciela Maglie / Alejandro Saderman . Edition: Fernando Felicioni . Production directed by: Florencia Fossati. Direct sound: Vicente D´Elía. Photography director: Miguel Abal. Sound design: Gaspar Sheuer / Diego Martínez. Camera: Miguel Abal / Federico Gómez . Music: Rodolfo Mederos. Venezuelan-Argentine co-production.


 
   


Show Argentina